“Como a María, la primera discípula, danos un corazón
que escucha y acoge para hacer lo que Él nos diga.”

PENTECOSTÉS EN PANDEMIA…

La palabra Pentecostés viene del griego y significa “el día quincuagésimo” (50). En el nuevo testamento, ese día, señala que han transcurrido ya 50 desde la resurrección de Jesús. En donde la venida del E. S. es el hecho fundamental y fundador de la experiencia de comunidad. Los apóstoles atestiguan lo vivido con Jesús. Es en medio del dolor y del temor de ser alcanzados por la persecución que reciben la fuerza, la paz y la fe para comunicar lo vivido por todo el mundo.

Hechos 2, 1-4 “Cuando llegó la fiesta de Pentecostés, todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar. De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde ellos estaban. Se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron, y sobre cada uno de ellos se asentó una. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran”.

Para los creyentes, vivir su fe, es siempre una búsqueda de aquello que le da la paz… es discernir la presencia del espíritu en medio de los acontecimientos cotidianos. Para Poveda es “el corazón y la mente en el tiempo presente”. No hay tiempos mejores o peores, solo la oportunidad de manifestar nuestra fe como un signo de esperanza y cuidado por los otros. Estamos llamados a ser signos de Dios.

Frente a este desafío nos preguntamos como comunidad IT

a) ¿Cómo estamos viviendo este tiempo?
b) ¿Dónde está puesta nuestra esperanza?

Sin duda nuestra comunidad está conmovida y afectada por esta crisis que no tiene límites ni fronteras y que está provocando mucho sufrimiento, en el mundo, en el país y en medio de nuestra comunidad.

Nuestro estado de ánimo está cambiando, a veces nos llenamos de miedos que se manifiestan con distintas caras; unas veces en forma de angustia, otras de desconfianza. También aparece la duda, y el miedo a lo desconocido, el no saber qué va a pasar después del virus porque nada va a ser igual, miedo a contagiarse y contagiar, a que la distancia social quiebre gestos de humanidad y cercanía, temor a la muerte que anda a sus anchas sin pedir permiso; a que las brechas de desigualdad que se han puesto de manifiesto se hagan más grandes y nos empujen al “sálvese quien pueda”. Miedo a que cuando todo esto termine, todo vuelva a ser como antes y no seamos capaces de poner el contador a cero y quedarnos con lo bueno de toda esta crisis global. Cabe entonces volver a preguntarse: ¿A qué estamos llamados como comunidad IT?

Creemos, que de esta experiencia podemos aprender y rescatar la posibilidad de vivir con mucha más esperanza y confianza; hemos podido vivir más sencillamente, con lo esencial, compartiendo desde nuestras posibilidades lo que tenemos y somos con los más necesitados. Valoramos significativamente a las personas, echando de menos los abrazos y los besos, de los familiares a los cuales, estábamos acostumbrados a ver en la semana y eso era “normal”.

De golpe hemos tenido que adaptarnos a trabajar de otra manera; a tele-trabajar. A compartir recursos, a sacar más partido a la tecnología que en estos días nos está acercando y haciéndonos sentir presentes en la ausencia.

En estos días hemos disfrutado de momentos en familia, de estar en casa, de compartir las tareas, de tejer redes ¿Es posible que haya llegado el momento de habitar nuestra casa, de que el ser dé prioridad al tener y nos pongamos a construir el nosotros colectivo que hace más fecunda la vida?

Queremos formar parte de la solución y no del problema, aportando ganas de vivir y echar una mano en lo que se necesite, de ser casa edificada sobre roca.

Tenemos mucho que procesar todavía, bastante por interiorizar y aprender para poder colocarnos en un después totalmente nuevo, la vida y las palabras de Pedro Poveda son inspiradoras y creadoras de sabiduría. Hoy queremos que vuelvan a recrear nuestro estar, aquí y ahora, convencidos de que es en lo difícil donde se templa el espíritu de nuestra comunidad educativa que es de “fortaleza y amor”.

Que no nos falte la energía y el deseo de liberar lo mejor de cada uno y cada una, en favor de los demás, de activar la vocación de servicio porque hoy es el día y después ¿quién sabe? nos decía Poveda.

A esto nos está invitando la venida del Espíritu Santo, a recibir su fuerza, a responder a las grandes cuestiones del ser humano y de nuestra cultura, siempre con el deseo de incluir y no excluir, de integrar y no desprestigiar.

La última pregunta que nos queremos hacer es: ¿Cómo leer los signos de los tiempos (pandemias, engaños, injusticias, etc.) para poder asumir caminos de humanización junto a los hombres y las mujeres de buena voluntad, con los que compartimos nuestro vivir más cotidiano?

Con el deseo grande de que el Espíritu de amor, solidaridad, justicia y esperanza, venga a nuestras vidas, familia, comunidad y sociedad, les saluda fraternalmente,

Equipo Pastoral Colegio IT.


(Ref: Consuelo Vélez, Teóloga, Teresiana)

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