Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo… Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad.

Buenas tardes compañeros, compañeras, profesores, papás, auxiliares, equipo directivo y familiares presentes. Las palabras mencionadas anteriormente son un extracto de la película “El gran dictador”, obra cinematográfica de Charles Chaplin realizada en el contexto de la segunda guerra mundial, estrenada hace aproximadamente 80 años. Resulta paradójico pensar que en una escena de hace tanto tiempo, Chaplin logre desnudar las evidentes carencias de la sociedad actual.

El estallido social que vivimos, ha sido el quiebre de un periodo de crisis silenciosa que se ha venido gestando por décadas en nuestro país. En solo este año hemos sido testigos de diferentes movilizaciones sociales que han manifestado su rechazo a distintas situaciones a nivel nacional e internacional, como es el caso de: la reivindicación de las mujeres frente al modelo patriarcal, el movimiento contra las AFP, la lucha contra el injusto modelo educativo parvulario, escolar y universitario, la concientización sobre las causas y consecuencias del calentamiento global, entre otros.

Son muchos los grupos sociales que a través de activas manifestaciones ciudadanas, han desestabilizado a la clase política y generado diálogos sobre temáticas que en Chile estaban obsoletas. No obstante, las respuestas por parte del gobierno han incentivado la represión, la injusticia y evidenciado la desigualdad existente en el país. Además han generado políticas públicas que al fin y al cabo no son más que medidas parche, que no atacan el problema de fondo y que buscan apaciguar el descontento de la ciudadanía.

El proceso de reconstrucción del diálogo político y la fuerte participación ciudadana presente durante estos días en los que el país continúa paralizado, nos ofrecen una oportunidad única para modificar el sistema desigual en el que nos vemos sometidos, desigualdad que ha sido imposible cambiar debido a la herencia de la dictadura. Sin embargo, hay que ser autocríticos y asumir la responsabilidad de que como ciudadanos hemos permitido que la clase política se atribuya un exceso de poder, el cual no fue regulado por nuestra acción o interpelación, por el contrario, disminuimos la participación ciudadana y dejamos en manos de ellos decisiones que hoy en día nos perjudican o rechazamos profundamente. Definitivamente el país se durmió y aceptó cualquier forma de ejercer la democracia por más sucia que fuese, dejando de lado el poder que posee la ciudadanía y todo lo que ella puede lograr.

La democracia se basa en la práctica de entregar a los ciudadanos de una determinada región, la soberanía y el derecho de elegir a quienes lo gobiernen. Pero ¿Qué ocurre en periodos de crisis de representatividad y liderazgos? Es evidente que hoy no contamos con autoridades capacitadas para construir caminos que restauren el orden, pero que al mismo tiempo empaticen con el pueblo. Tampoco contamos con un parlamento con diálogo activo, por el contrario, está completamente polarizado entre dos posturas que no ceden entre sí y que olvidan su rol representativo. Por último carecemos de líderes sociales; gente ajena a puestos políticos pero que representan a un sector considerable de la población. Hoy necesitamos líderes que conduzcan a un pueblo que recién está despertando, que guíen cambios necesarios y apunten al bien común.

El proyecto educativo del colegio apunta a que nos hagamos cargo y actuemos ante la crisis. Se nos ha enseñado durante años que vivimos en un país que contrasta fuertemente con nuestra realidad, con una historia que ha dejado heridas que siguen abiertas, una nación que desconoce sus raíces y que aún no ha logrado emprender diálogo con el pueblo mapuche y otros grupos étnicos, entre otras situaciones que prevalecen y que son parte de nuestra historia. Se nos formó pensando en una educación integral con enfoque en la formación valórica, esperando que en etapas como las que vivimos hoy, actuemos sin dudar de nuestras capacidades y utilizando las herramientas que desde pequeños han estado a nuestra disposición. Por esto, queremos hacer un llamado a recordar de dónde venimos para no perder el rumbo. Un llamado a que los valores que nos fueron enseñados aquí no se queden solo en las palabras o en el recuerdo, sino que se vean reflejados en sus acciones, ya que eso es lo que nos define como personas. Un llamado a alzar la voz, manifestarse contra la injusticia, y a preocuparse por quienes nos rodean.

Queridos compañeros: es momento de abrirle las puertas a la realidad e involucrarnos en ella. Trabajamos en nuestra formación por mucho tiempo, por lo que nos vemos en la necesidad de hacer cambios, de movilizarnos y hacernos presentes desde nuestra individualidad, forma y capacidades.

Queremos agradecer al colegio por la formación crítica que nos ha dado, cuestionar y preguntarnos el por qué de las cosas, por darnos las herramientas necesarias para encontrarnos, para descubrirnos y por dejarnos ser. Por brindarnos instancias de reflexión y de encuentro, donde nos enseñaron que alzar la voz es necesario. Agradecer por el ambiente, ya que es fundamental que el lugar donde pasamos la mayor parte de nuestros primeros 18 años sea un lugar acogedor, una segunda casa, y así lo fue. El ambiente familiar y la cercanía que logramos con los profesores es algo que no se ve en cualquier lado y es algo por lo que muchos de nuestros padres lo hubiesen dado todo, y aquí están, dándolo todo por nosotros.

Para finalizar, recordando la vigencia de las ideas de Chaplin, queremos decir que: “En el nombre de la democracia, debemos unirnos todos y luchar por un mundo de razón donde la ciencia y el progreso nos conduzca a la felicidad. Luchar contra las barreras nacionales, por eliminar la ambición, el odio y la intolerancia, debemos luchar para liberar al mundo”.
Muchas gracias.

 

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