La Fundación para la Confianza, una vez más compartió con los apoderados de nuestro colegio en dos charlas. La primera, realizada el 25 de junio por Verónica Uzcátegui, abogada con especialización en trabajo en infancia, fue implementada para padres de niños desde el nivel inicial a 6to básico. Por su parte, el 26 del mismo mes, José Andrés Murillo, director ejecutivo de la fundación, fue el encargado de conversar con los papás de alumnos de 7ºmo a IVº medio.

Las ponencias tuvieron como objetivo principal orientar en el trabajo preventivo y de acompañamiento hacia los menores de nuestra comunidad.

Este tipo de capacitaciones permiten sensibilizarnos con respecto al tema del abuso, desde los distintos roles de nuestro entorno, dándonos la posibilidad de trabajar oportunamente.

La Fundación para la Confianza ha participado activamente con nuestro colegio, en el desarrollo de un protocolo en prevención de abuso sexual. “Tenemos la necesidad urgente de contar con terceros comprometidos y participantes. Conceptualizar de forma colectiva nos permite una comunicación fluida, un lenguaje común. Que lo que para mí signifique abuso, signifique abuso para todos. Así es más fácil identificar y también cuidar y proteger a nuestros niños”, se enfatizó en las ponencias.

Los conferencistas compartieron con los apoderados los resultados de un estudio de prevalencia de abuso sexual infantil realizado por la Fundación entre el 2017 y el 2018, donde más de 2 mil personas mayores de 18 años de distintos estratos socioeconómicos fueron entrevistadas. Dentro de los resultados, se destacó que el 29,8% de los encuestados declaró haber sido abusado. 1 de cada 3 personas ha sufrido algún tipo de abuso en la esfera de la sexualidad antes de los 18, sin distinción de género.

“Un 38,7 de las mujeres declaró haber sido víctima en su niñez. La edad media de abuso en mujeres es los 10 años. Y en hombres es de 11. Mientras un 40% de los hombres le contaron a alguien (un tercero), un 48% de las mujeres lo hicieron. Un 76% de los hombres no realizaron denuncia, mientras que esta cifra se incrementa a un 91 % en las mujeres. Esto ha sucedido porque nos enfrentamos a una sociedad donde el abuso ha sido sistemáticamente normalizado”.

Los encargados de las charlas buscaron responder las interrogantes de los padres con respecto a este delicado tema. La pregunta central fue ¿cómo protegemos a nuestros hijos si no podemos impedir que sientan curiosidad por el mundo? la curiosidad los lleva a aprender, a socializar, a generar redes, formar parte de una comunidad. El rol de los apoderados es estar ahí, presentes, atentos. “Los adultos tenemos la capacidad de acompañar, no de borrar el dolor, pero si de estar “.

También se estableció la urgencia de un cambio de paradigma cultural. “Los terceros activos son los únicos capaces de romper el triángulo del abuso, como agentes de resiliencia. Necesitamos llegar a la confianza lúcida, un espacio donde exista justicia, reconocimiento, la capacidad de disentir. De forma lúcida hay que reconocer las posturas de todos. Los terceros deben posicionarse al mismo nivel del agresor, para lograr romper su poder sobre el abusado”.También se estableció la urgencia de un cambio de paradigma cultural. “Los terceros activos son los únicos capaces de romper el triángulo del abuso, como agentes de resiliencia. Necesitamos llegar a la confianza lúcida, un espacio donde exista justicia, reconocimiento, la capacidad de disentir. De forma lúcida hay que reconocer las posturas de todos. Los terceros deben posicionarse al mismo nivel del agresor, para lograr romper su poder sobre el abusado”.

En estas jornadas se instó a los padres a acudir al colegio y solicitar intervención en caso de alerta. Nuestra institución es garante de derecho, tiene un protocolo interno y es un tercero externo. Además, tiene la facultad de hacer un seguimiento. Es rol de todos acoger y activar redes de apoyo en caso de denuncia.


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