Un verdadero homenaje a la inclusión se celebró el 23 de abril a las 20.00 hrs en el Salón del Colegio, en el marco del “Día mundial del libro y del derecho de autor”, donde aconteció el lanzamiento de la obra “Pasión por la diferencia” escrito por la coach y ex apoderada, Karin Schöder, en la que plasma su experiencia y reflexiones en torno a la maternidad de su hija Caterina Moretti.

Acompañada por Caterina, ex alumna del Colegio – quien presidió el encuentro – y por la Directora de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en Chile, Rosa Blanco y la Directora de Básica del Colegio, Pilar Dezerega – encargadas de introducir la obra al público – la autora realizó una sobrecogedora invitación a los asistentes a “entender la inclusión eminentemente como un derecho universal, humano”.

Hoy queremos detenernos en lo esencial, en dar autoridad a las personas por lo que son: P-E-R-S-O-N-A-S. Por su ser, no por su quehacer”. Con estas palabras Caterina daba inicio a la ceremonia, que estuvo marcado en todo momento por una atmosfera de profunda emoción, respeto y afecto entre las panelistas y el público.

La reseña de la obra realizada por Rosa Blanco fue sin duda uno de los momentos más estremecedores de la velada. En cuestión de minutos los asistentes pudieron ver ante sus propias miradas cómo se derrumbaban cientos de mitos en torno a “lo diverso”, debelándose la verdadera esencia del “incluir”: la garantía de una educación de calidad para todos, de acuerdo a sus necesidades.

Dentro de los principales mensajes de la pieza literaria Blanco destacó los “siete tránsitos” o caminos hacia la construcción de una educación inclusiva, siendo el primero de ellos la necesidad de entender la inclusión no cómo un privilegio, sino como una igualdad de derechos, en el que el Estado se convierte en el gran garante y promotor de su cumplimiento.

El segundo de estos tránsitos se basa en la concepción del “incluir” no ya como la integración de un grupo con características particulares a un colectivo homogéneo, sino bien a la valoración de cada miembro de la sociedad como un ser único e irrepetible, con características propias, sin perjuicio de que alguno de sus miembros pueda requerir algún tipo de apoyo especial dado a sus necesidades.

El tercer cambio de paradigma plantea la ruptura del concepto de “normalidad” entendiendo que no existe un ser humano promedio sino que cada ser humano es único e irrepetible, vereda desde la que las diferencias no son vistas como una carencia o déficit, sino como una característica más, concepción que abre las puertas a la relación con el otro como un constante aprendizaje mutuo.

El cuarto tránsito implica relacionarnos con lo diferente no desde la perspectiva del convivir, como un mero estar presente con el otro, sino desde una legitimación fundamental de su otredad aceptando y aprendiendo de aquello que lo hace distinto, reconociendo los beneficios de la inclusión en tanto promueve la adquisición de habilidades socioemocionales.

La quinta transición implica un cambio en el modo de concebir las dificultades del aprendizaje, no centrándolas en el individuo, desde donde se originan las etiquetas que nos marcan y discriminan de por vida, sino entendiéndolas desde un punto de vista interactivo, como un producto de la relación entre el individuo y el contexto. Paradigma que tiene como base la creencia en que todas las personas pueden aprender en la medida que se promuevan las condiciones y el apoyo para ello.

El sexto tránsito habla sobre la transición entre modelos estandarizados de aprendizaje, diseñados en base al supuesto que existe un prototipo de “alumno promedio” y adaptados posteriormente para las necesidades de otros estudiantes, a diseños universales que garanticen la participación de cada alumno o alumna en contextos pensados y adaptados a sus capacidades.

Un séptimo tránsito estaría dado por la transición entre un sistema de apoyo exclusivo para los estudiantes considerados con “necesidades especiales” a un sistema de apoyo para todos los estudiantes, familias y docentes de todas las escuelas. Lo que sitúa la necesidad de apoyo como un derecho universal para todos y todas y no como un beneficio excepcional para un grupo.

El último tránsito supone un cambio en el modo en que se concibe la inclusión no ya como un trabajo aislado, de un grupo, sino como un esfuerzo colaborativo, en el que los problemas, desafíos y miedos que surgen en el camino son abordados y resueltos conjuntamente por todos los miembros de la sociedad.

En complemento a la reseña de la representante de la OEI, Pilar Dezerega hizo un emocionante discurso apelando a sus roles de apoderada y docente, en el que destacó cómo el Colegio instaura dentro de su plan educativo los principales pilares de la inclusión señalados por Karin en su obra: el diálogo con la diferencia, el trabajo colaborativo entre todos los miembros de la comunidad y el carácter eminentemente humanitario del desafío de “incluir”.

Finalizó la ceremonia una emocionada Karin quien, junto con agradecer y reconocer el apoyo recibido por parte de cada uno de sus familiares y amigos, dirigió unas sentidas palabras a la Directora del Colegio, Eliana Corbett, destacándola como una “líder coherente” por su incondicionalidad y compromiso con la causa. De esta manera, en medio de un simbólico ritual y con un vino de honor, culminó la conmovedora jornada.

Un gran regalo para la Comunidad IT en el marco del “Día mundial del libro y del derecho de autor”. Un testimonio lleno de amor, verdad y justicia titulado “Pasión por la Diferencia”, de Karin Schröder, que sin duda alguna merece ser disfrutado, discutido y aprehendido en familia.

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