El viernes 30 de noviembre los alumnos y alumnas de IV° medio junto a sus familias, profesores, amigos y la comunidad IT, vivieron su graduación. Es el cierre definitivo de un ciclo, una etapa que comenzó cuando pequeños y en la que obtuvieron muchos aprendizajes. Ahora comienzan un nuevo camino y les deseamos mucho éxito.

El aplauso cariñoso de todos los asistentes comenzó cuando uno a uno fueron ingresando los jóvenes al gimnasio y se ubicaron en el frente, mirando a sus familias y profesores, personas significativas que los acompañaron y guiaron en este caminar.

Detrás de ellos, el mural que cada año quienes integran el Electivo Artístico del nivel de Tercero Medio preparan con dedicación, trabajo y cariño, inspirando su diseño en el contexto que vive la comunidad y las características de la generación que egresa. En la graduación se les entrega como regalo a los IV° medios y se muestra por primera vez al colegio.

Por lo que para comenzar la ceremonia, la profesora del Electivo, Natalia Dintrans, entregó el mural denominado “Búsqueda del encuentro”, explicó el trabajo realizado y dio a conocer su significado.

“La libertad y el fresco aire de lo diverso, se juntan… emiten sueños.
En una atmósfera creciente, caminos y ciclos de enlaces en permanente búsqueda de un encuentro que conecta, que dialoga con la diferencia.
Colores inquietos surgen buscando equilibrio y movimientos vitales
El retorno al mundo onírico, el sueño infante que sigue viviendo en cada uno
Recorren la memoria sensaciones, almas de juegos amables, la energía esclarecedora.
Figuras y formas fluyen por el viento de un extremo a otro, creando una suave armonía.
Un aura geométrica que ayuda a la creación, al asombro de la libertad y la diversidad.”

Tras esta introducción, llegó el momento de premiar al buen compañero y buena compañera. Cada curso los eligió valorando en ellos rasgos y actitudes que los distinguen. Es por esto que felicitamos a Elisa Castillo e Ignacio Gutiérrez del IV°A, a Antonia Astudillo y Pedro Jara del IV°B y a Daniela Pérez y Pablo Morales del IV°C, a quienes sus presidentes de curso les entregaron un reconocimiento.

También, como cada año, el Centro de Padres junto a la Dirección del colegio reconoció a algunas familias por su compromiso con la comunidad demostrando su entrega, apoyo y confianza. Agradecemos a María Eugenia Arancibia, Mauricio Astudillo, Andrés Jara y Carmen Gloria Gutiérrez, Susana Orge, Daniel Pérez y Jimena Bruno, Valeria González, Gerardo Salazar y Mauro Moretti y Karin Schröder, quienes junto con la graduación de sus hijos e hijas dejan el colegio como apoderados.

Luego, Eliana Corbett se dirigió a los estudiantes en su despedida. Les recordó que en su paso por el colegio han reflexionado en torno a las diversas realidades que aquejan a nuestro país y el mundo, siendo críticos y soñando con hacer más. Por esto los invitó a tomar el desafío en este nuevo ciclo de vida, de compatibilizar los proyectos personales con el compromiso con la construcción de un país más justo.

Así llegaba el momento más significativo de la celebración. Como signo de su graduación, los alumnos y alumnas recibieron de mano de Eliana y de sus padres, el Cristo resucitado con la invitación povedana de estimar la justicia tanto como la vida. “Como colegio de Iglesia les enviamos con este signo en la certeza de que la vivencia de los valores del Evangelio en ustedes es una realidad”, les explicó Eliana.

Entonces, los estudiantes ya graduados pronunciaron su discurso significando su trayectoria en el colegio y agradecieron a sus padres, profesores, equipo directivo, auxiliares, administrativos y por supuesto, a sus compañeros, por todos los aprendizajes obtenidos y por la familia formada en el colegio.

Y como cada año, los IV° medios también dejan un regalo confeccionado por ellos mismos a nuestra comunidad, y aquí lo presentaron. Se trata de un barco de madera con juegos en su interior para que los más pequeños de nuestro colegio jueguen, y un reloj de mosaicos en uno de los muros del patio de media para “embellecer el espacio y representar la memoria, el valor de la vida misma y por ende, el paso del tiempo”, tal como explicaron.

¡Hasta siempre Generación 2018!



Discurso de Eliana Corbett

Queridas alumnas, queridos alumnos, ustedes egresan de su colegio en un año en el cual la realidad de nuestro país nos interpela en torno a las siguientes problemáticas: la inmigración, el conflicto chileno-mapuche, el sexismo y la selección en la educación, el abuso al interior de la iglesia, la crisis de las pensiones.

En su paso por el colegio han reflexionado en torno a estas realidades y también han sido críticos a las respuestas que intentamos dar, soñando con querer hacer más, dar más y vincularse más con las personas en cada proyecto y acción solidaria emprendida.

¿Cómo compatibilizar el estudio, la vida personal y el compromiso con la construcción de un país más justo?

El desafío y la opción que confiamos siempre les tensionará y movilizará independientemente del proyecto personal y del lugar en que lo emprendan.

Cuando hace unas semanas atrás evaluaron el colegio en sus distintas áreas, señalaron lo siguiente:

  • Los espacios que abre el colegio para valorar la diversidad es lo mejor que me ha entregado y es lo que más rescato.
  • Aprendí a relacionarme con personas diversas y dejar de lado los estereotipos y prejuicios.
  • Con los años uno se da cuenta que no todos tenemos las mismas capacidades, pero podemos compartirlas. Esto me lo enseña el colegio.

Discurso Generación 2018

Es por esto, que llega la hora de los agradecimientos… Gracias.

No, ahora sí, no podemos terminar este discurso sin mencionar a los artífices de todo esto: nuestros padres, quienes desde nuestros inicios han tenido que soportar todo tipo de situaciones, desde llantos en el primer día de clases, pérdidas de polerones y termos, idas a la enfermería, conseguir el vestuario de folklore, comprar el trupan para tecnología, hasta las típicas frustraciones de la enseñanza media.

De estas experiencias bien saben nuestros padres, y por supuesto nuestros compañeros presentes, a los que no está demás destacar y agradecer por su apoyo incondicional y por el compañerismo, los buenos momentos y la garra que todos ponían en actividades como la Semana del Colegio o nuestros inolvidables “viernes entretenidos”, momentos que al final nos quedan en el corazón, y nos llevamos, sin duda, en nuestra memoria, ya que no hay generación como la del 2018.

Por otra parte, agradecer también a todo el equipo directivo, por mantener toda situación bajo control y por apoyarnos con cada locura que quisimos hacer; a nuestros profesores, por formarnos como personas, perdonando nuestros errores y ayudándonos a crecer, por respetar nuestros tiempos, enseñarnos con tanta buena disposición, hacernos creer en nosotros mismos y motivarnos a ser agentes de cambio; y obvio, a nuestros tan queridos auxiliares y administrativos, por permitirnos entablar una relación tan cercana y respetuosa, por aguantarnos todo nuestro desorden y por estar siempre atentos a nuestras necesidades con una sonrisa en el rostro.

Se despide atentamente

La Generación 2018.


 

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